Entre el 9 y el 13 de agosto del 2005, se realizó en San Antonio (Texas) la 88ª Convención Anual de la Association for Education in Journalism and Mass Communication (AEJMC), la mayor organización sin fines de lucro norteamericana que vela por la formación de los futuros periodistas y comunicadores, y acredita programas de pregrado y postgrado en periodismo en Estados Unidos...
El encuentro congregó a unas 1.200 personas, entre académicos de las diversas asignaturas de los programas de periodismo, editores de medios nacionales y locales, estudiantes de postgrado del área y miembros de diferentes asociaciones periodísticas.
Durante los días de la convención hubo 359 sesiones, transcurriendo varias de ellas en forma paralela, en que se dio cuenta de tendencias, desafíos, oportunidades, problemas e investigaciones en todos los ámbitos de la educación periodística y del ejercicio de la profesión.
Las sesiones de 1 hora y 30 minutos fueron por regla general paneles con presentación de trabajos y luego intervenciones y preguntas desde la audiencia. La organización y moderación de estas sesiones estuvieron a cargo de miembros de las 31 divisiones que conforman la Asociación.
Aunque prácticamente todos los asistentes al evento eran norteamericanos o extranjeros que están trabajando o estudiando en Estados Unidos, también hubo participación de delegados extranjeros, incluyendo un número aún muy reducido de participantes latinoamericanos, entre ellos mexicanos, chilenos, peruanos y argentinos
Uno de los temas mas abordados fue el de los blogs y los bloggers y el llamado periodismo ciudadano. Aunque se trata de “un medio” y una realidad de apenas unos años de existencia, ya está generando muchos debates, reflexiones, polémicas e hipótesis sobre sus impactos sociales, políticos y económicos en la actividad periodística.
Se prevé este fenómeno de amplio crecimiento e imposible de parar. Incluso, desde el ámbito del periodismo, ya se le ha comenzado a dar un nombre cuando los contenidos tienen que ver con información o debates de actualidad identificándolo como “citizen journalism” o “participatory journalism”, o sea, periodismo hecho por los ciudadanos.
Se lo distingue de las corrientes de los años 80 y 90 que proponía un periodismo cívico o público, aún realizado por periodistas pero con consulta y contacto estrechos con su público objetivo. Este “periodismo ciudadano” o “periodismo participativo” prescinde de los periodistas o en el mejor de los casos está dispuesto a coexistir con él.
Ante tal implacable realidad, los medios tradicionales han reaccionado de diversas maneras, desde descalificar los blogs hasta unirse a ellos ofreciendo espacios gratuitos a los bloggers para instalar sus blogs personales dentro de su versiones on online. Hay medios que permiten o incluso promueven que sus periodistas tengan allí sus propios blogs e interactúen con las audiencias, paralelo a su actividad como reporteros.
Los principales cuestionamientos desde la academia y del mundo profesional a este fenómeno no se han hecho esperar. Por ejemplo, se preguntan educadores y periodistas establecidos si tras la integración de los blogs personales en las versiones online de los medios no habrá una intención de generar contenidos sin costo económico y sin responsabilidad para ese sitio informativo?.
Se cuestiona también si por el solo hecho de aparecer un blog bajo el logo de un medio no se le traspasa automáticamente a ese espacio personal la credibilidad de que pueda gozar la empresa informativa aún cuando ella no se hace cargo de esos contenidos?. O bien, ¿qué ocurre si un periodista en su blog se manifiesta contrario a la línea editorial del medio del cual también es reportero y que le está ofreciendo ese sitio? Y la pregunta básica, ¿en qué se estaría diferenciando el periodismo hecho por los ciudadanos de aquel realizado por los periodistas y cuál es el posible efecto social de cada uno de ellos?
Junto con tratar de buscar respuestas a estas y muchas otras preguntas, también se procura explicar el origen de este “periodismo ciudadano”, que contiene un fuerte cuestionamiento de la labor periodística y la exposición pública de sus errores.
Representantes de este movimiento lo atribuyen a la persistente pérdida de confianza del público en el trabajo de los periodistas y a la cultura de las salas de prensa, que con arrogancia se niega a la autocrítica, se desprecia la interacción con sus audiencias y se cierra a la fiscalización del trabajo periodístico desde la opinión pública.
Hacer transparente los procesos y los estándares profesionales, además de hacerse socialmente responsables del trabajo periodístico (accountability) se mencionan como conceptos clave en las propuestas para diferenciarse de los blogs y recobrar la confianza de las audiencias. Conceptos estos que también conllevan una serie de preguntas nuevas en tiempos de profundo escepticismo hacia premisas tan fundantes para el periodismo como la existencia de una realidad o la legitimidad en la búsqueda de la verdad. Y en tiempos en que la interacción se está constituyendo en una necesidad insoslayable.